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Preguntas para una encuesta presidencial
sin martingalas
A la hora de votar, usted manda.
Por Urbano Madel
Con motivo de la próxima elección presidencial en Guatemala, mucha gente ha estado concibiendo alentadoras esperanzas de una solución a los difíciles problemas que se afrontan, con el ansia de obtenerla a a través de programas de gobierno realistas y con sensibilidad social capaces de encarar, con lineamientos confiables, la crisis nacional e internacional generalizada que a duras penas se soporta y que involucra no solo a los aspectos materiales de la vida, sino que en nuestro país, por sus consecuencias, ya se está desbordando hacia un trastorno moral y espiritual.
La crisis por la que atraviesa la nación guatemalteca, similar a la de otras latitudes poco afortunadas, forma un amplio, total y triste abanico: salud, educación, economía, trabajo, seguridad, etc. Yse suman a estos deprimentes aspectos: la crisis moral, la crisis de valores individuales y patrióticos, la crisis política y la crisis espiritual, todo lo cual es un nudo suficientemente capaz de conducir a una peligrosa y absoluta crisis de religiosidad y de fe.
La sociedad se está divorciando del Altísimo para entrar de lleno a una mistificación de la realidad y mucha gente se pregunta: ¿por qué el poder de Dios castiga a los buenos y enaltece a los malos?
La gente que así se pregunta se hace un cuestionamiento equivocado, tremendamente equivocado, sin antes mirar adentro de su corazón, que es donde está la raíz del Bien y del Mal, el resultado de lo bueno o malo de las acciones individuales. Este error de apreciación es el comienzo de un drama, de un drama aterrador.
Lo peor es que ya mucha gente está en el límite del peligro porque está perdiendo su confianza en los poderes divinos, buscando refugiar su desesperación angustiosa en los torcidos renglones de una vida abyecta, en la que su única esperanza es alcanzar la vida eterna en un “hoy” completamente ajeno a la naturaleza de las enseñanzas religiosas atesoradas en sus Sagradas Escrituras, sean cristianas, judías, musulmanas o de cualesquiera otra fe.
¿Que nos espera mas adelante, si no hay un cambio de dirección en la forma de pensar sobre el futuro y de elegir a un gobernante?
En todas partes, cada día es una nueva denuncia de corrupción o vandalismo. La orgía de corrupción, que como un inveterado lastre se viene arrastrando desde hace muchos, muchos años, en todas las latitudes del planeta, ¿nos continuará hundiendo en un abismo cada día mas hondo y que con solo imaginarlo inspira pavor?
Ahora, cuando se acerca una elección presidencial en Guatemala, surgen preguntas que deberían hacer las encuestas políticas sin apañarse por los intereses de aquellos que mejor pagan los resultados.
Preguntas sin martingalas, como las siguientes por ejemplo:
¿Son igual, menos o mas corruptos los actuales pretendientes al solio presidencial, que aquellos que han demostrado serlo con anterioridad?
¿Le inspiran confianza los líderes políticos que manipulan a la opinión pública con una propaganda “luminosa”, muy bien elaborada con mañosas percepciones sensoriales y psicológicas para atraer simpatizantes y de las cuales el elector no llega a tener conciencia real?
¿Ha leído los programas de gobierno de los aspirantes presidenciales?
¿Le inspiran estos programas confianza en el futuro de la nación?
¿Cree que cambiará la situación del país después de las elecciones?
¿Cree que cambiará para mejorar o empeorar?
¿Cree en los partidos políticos?
Hay un escondido temor a una catástrofe social, sinónimo de hambre, desempleo, levantamientos populares, mas violencia, mas delincuencia, mas pavor.
Algunos piensan en golpes de estado. Otros, piensan que un clima de anarquía extrema podría ser terreno abonado para alguna forma de invasión extranjera, abierta o solapada, con capacidad para sojuzgar las libertades que se han ido logrando pulso a pulso y que podría hacernos perder el derecho a disentir, o hacernos perder, talvez, un pedazo mas de tierra, como sucedió con Belice.
Surgen entonces algunas preguntas, propias para una encuesta sin martingalas:
¿Está usted a gusto con permitir que la maldad nos acabe?
¿Esta su voluntad dispuesta a hacer algo para evitarlo?
¿Está su voluntad dispuesta a elegir para presidir nuestro país a una persona capaz, que hable con claridad, y que sobre todo presente un plan de gobierno realista, sin demagogia y sin los adornos de una encandilante publicidad “luminosa” para torcer la decisión del pueblo? Una persona así es la que se necesita para gobernar. Una persona, hombre o mujer, con espíritu de estadista y no con una candidatura mostrando presencia de cartón.
¿Están su corazón, alma, mente y mano en disposición de dar su voto en favor de una candidatura capaz de sacar al país de las carencias en que se encuentra sumido desde hace mucho, mucho tiempo, y que ofrezca un auténtico programa de salvación nacional?
A la hora de elegir y de votar abra su mente a la realidad, porque su conciencia sabe mas que las encuestas y la propaganda luminosa.
La decisión es suya: Usted es quien vota, usted es quien tiene que elegir. No se equivoque, su Patria está en peligro. Esta Patria suya, de sus abuelos y sus padres, la Patria que debe heredar a sus hijos y sus nietos.
Consulte a Dios. Y que su corazón, su inteligencia y su dolor decidan. El dolor de ver a su Patria maltratada, tan maltratada como nunca jamás la imaginó la historia de los siglos. El pasado histórico ya lo conocemos, pero si usted decide mal, el futuro de esta Patria suya podría ser aterrador, mucho mas aterrador que el tiempo conocido.
No se deje engañar por Trickster, el espíritu embaucador, ahora disfrazado de postulante presidencial.
A la hora de votar, usted manda.
Anotación
Las encuestas políticas son mas o menos como los horóscopos. En las encuestas, las opiniones pueden cambiar de un día para otro, de acuerdo al estado emocional, el conocimiento, las alternativas, los ofrecimientos, la publicidad de los candidatos o el tipo de pregunta que hace el encuestador, entre otras consideraciones. El encuestador no emite juicio sobre las opiniones, solamente hace anotaciones de las respuestas, las cuales estarán condicionadas a los parámetros psicológicos que le dan forma a la pregunta.
Según la posición de los astros en el Zodíaco y las distancias entre unos y otros, en los horóscopos los resultados también cambian de un día para otro, revelando condiciones motivadoras de una respuesta, ya sea convertida en una acción o un desenlace, cuyas condiciones de acuerdo a ciertos parámetros básicos establecidos en la naturaleza del individuo, dignifican o reducen la influencia planetaria sobre la actitud mental y las emociones objetivas o subjetivas del sujeto, dependiendo el resultado en cada persona según la circunstancia exterior que le rodea en ese momento.
Por ejemplo, en ambos casos, la encuesta política y el horóscopo, la respuesta que se obtenga también estará condicionada a si el día está soleado, lluvioso o nublado.
Una persona a la cual le cause desazón la lluvia daría en una encuesta política una respuesta diferente a si el día está soleado. En el caso de un horóscopo, la lluvia podría incidir en la salud, en una respuesta comercial, o en una relación laboral. El día de la elección presidencial es también sujeto de un análisis similar.

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